07 de Diciembre de 1998

Haré Bueno

Francisco Helguera Ramírez

Haré bueno

¿Sabe Ud. lo que era un " Haré Bueno"?. ¿No? ¿De verdad no sabe?. ¡Sorpresa! Así se llamaban los primeros billetes. El nombre significaba que el emisor " haría bueno", le daría validez, liquidez. Pagará el valor estipulado, en plata o cobre.La historia de los billetes no es sencilla, es azarosa, llena de episodios trágicos, cómicos y tragicómicos.Cuando nacen, en México al menos, lo hacen para suplir una escasez de numerario por parte de algún gobierno. Su circulación es forzada, su aceptación nula o pobre y los resultados, malísimos.

"Cuando no hay plata, la vida es una lata", decía una tía mía. Cuando se quería enfatizar que se decía la verdad, se decía "Hablando en plata". Cuando una casa era limpia y ordenada, se le llamaba "Tacita de plata". La plata era tenida en alta estima y substituirla por papeles no fue labor fácil ni sencilla.

Los gobiernos en problemas son los que recurren al expediente de falsificar dinero; Morelos hace acuñar monedas de ocho reales espurias, de cobre.

Hay una emisión de medio real del año de 1813 en San Miguel el Grande, Guanajuato, hecha en cartón grueso, pero es al gobierno de Iturbide al que le corresponde el honor de iniciar el billete mexicano; intenta suplir sus carencias con los primeros billetes. El día 12 de Septiembre de 1822, presenta al Imperio Mexicano una iniciativa para la creación de un banco y la emisión de:

"Cédulas, Pagarés o Haré-Buenos" . El proyecto fracasa y probablemente este fracaso forma parte de las razones que precipitan la desaparición del Primer Imperio Mexicano.

Por supuesto, para facilitar el comercio, para las transacciones bancarias, se hace necesario contar con el documento que representa un valor real, en su caso la plata o el oro, es necesario contar con los billetes, pero en el entendido de que exista un respaldo real para estos. Por su aspecto, las primeras emisiones generaron desconfianza. Inclusive, en un intento de confundir al pueblo aprovechándose de sus sentimientos religiosos, algunos de los documentos se imprimieron al reverso de indulgencias o bulas religiosas canceladas.

Después del fracaso de las emisiones gubernamentales, aparecen las emisiones bancarias. Su presentación, la calidad del papel y del grabado, fueron determinantes en la sorprendente velocidad de su aceptación.

Los temas de los diseños fueron muy variados; figuras mitológicas, simbólicas, animales, paisajes, niños, mujeres hermosas, personajes del gobierno y la banca. En una de las primeras emisiones, del Banco de Londres y México, curiosamente aparecen en el anverso: a la derecha Benito Juárez, y a la izquierda...¡Un perro, un mastín!. ¿Alegoría premonitoria ? ¿Promesa de cuidar el peso como un perro?.

Durante los gobiernos jurista y porfirista, fueron cuidadosos y juiciosos los emisores de papel moneda. Muchos de los billetes emitidos por la banca privada, eran redimibles a la par en cobre, o en plata con un descuento del 8%, y tenían una garantía en bienes raíces.Chihuahua fué pionera e importante promotora. Proliferan los bancos emisores respaldados por la industria minera.Entre las entidades autorizadas en esta época como "Banco de Emisión", estuvo el Nacional Monte de piedad.

La posibilidad de emitir produce expansión del crédito y la proliferación de los bancos. Pronto estará el país cubierto por un fuerte sistema bancario. El sistema funcionó.

Lo interesante, es que se generan dos corrientes, la de los que consideraban que la emisión de billetes es un acto de comercio, de la iniciativa privada, totalmente legitimo, y la de quienes creían que la circulación monetaria debe ser prerrogativa del estado, ya sean billetes respaldados o circulación fiduciaria.

Es paradójico que un poco más de un siglo después, haya quien pretenda renunciar a este "Derecho del Estado " en favor de...¡una nación extranjera!.

Sin embargo, la tentación de imprimir vales que no hay la intención ni la posibilidad de redimir, es demasiada. Los gobiernos revolucionarios, primero por necesidad y luego porque descubren las delicias de fabricar dinero le dan vuelo a la hilacha, mejor dicho, a la imprenta. Los "bilimbiques" revolucionarios se multiplican, algunos de ellos con la ominosa leyenda "De circulación forzosa"

Esto se comprende por la situación por la que atravesaba el país, además de la ignorancia en asuntos económicos de algunos gobernantes revolucionarios y de la dudosa calidad moral de otros.

Restablecida la paz, se pasa de la moneda de papel respaldada y la circulación de la plata, al compromiso de canje por parte del banco central y finalmente, perdido ya el pudor, a la impresión de papel moneda sin respaldo alguno, o con un nebuloso soporte basado en el Producto Interno Bruto o "los Derechos Especiales de Giro"...

Los dólares no tienen en realidad una historia más digna que el peso. Pasaron del "Silver Certifícate", certificado de plata, al "Federal Reserve Note", en traducción liberal, vales de la reserva federal. Tuvieron en un tiempo el compromiso de canjear por oro esos billetes a razón de 35 dólares la onza. Pero el compromiso no fué cumplido.

Y el mundo se sumergió en un caos de dinero falso, de monedas nacionales, regionales y transnacionales para las cuales es muy difícil establecer un valor.

Las naciones de la comunidad europea, conscientes de los riesgos, crearon el Euro, que entrará en circulación en enero de 1999. Es el principio de algo que será trascendental.

México se encuentra en una encrucijada. Su peso se ha devaluado tanto y está tan propenso a sufrir nuevas crisis de devaluación, que ya ( ¡Finalmente!) se llegó a la conclusión de que hay que hacer algo.

Pero lo curioso es que no se identifica el problema como resultado de la emisión de dinero fiduciario sin respaldo, sino que se atribuye a causas esotéricas indefinidas y los heraldos del colonialismo proponen una solución genial:

Olvidemos el peso, ¡ Dolaricemos la economía !.

En el centro de esta surrealista situación, están las opiniones emitidas por toda clase de personas; van desde la honrada declaración de que el peso no funciona, hasta la del prestigiado economista Dornbush : considera que lo que no funciona es... el Banco de México.

Yo quise una opinión independiente y al efecto, me lance a buscar al Charro Matías para pedirle su opinión. ¿Se acuerda Usted del Charro Matías?. Era un amigo del gran caricaturista Abel Quezada, que lo retrataba con su traje nacional y con su gran sombrero de charro, en el cual, en el borde del ala, llevaba la leyenda de "Viva México, Jijos de su re....." ( No se alcanzaba a leer el resto, pero supongo que decía su reelecta, reverenda o regional familia).

Considerando que por su nacionalismo apasionado, por su indudable mexicanidad y por su sentido común, la suya es una opinión importante, no descansé hasta dar con él.

No fué fácil; hasta hace algunos años, trabajó de aviador en Petróleos Mexicanos, como símbolo de la empresa, pero cuando el Charro dejó de ser conveniente para representación simbólica, le ofrecieron que siguiera en su puesto, pero vestido de vaquero tejano. No acepto y renunció.

Después, se fué a la secretaria de turismo, trabajando como Atractivo Visual Folklórico. Pero a las gringas ya no les atraen los charros ni los lancheros, ahora vienen a ver si agarran su encapuchado.

En fin, tras mucho investigar, me lo encontré en una vecindad de La Lagunilla, de donde pronto lo van a desalojar, con su traje de charro lleno de lamparones y su sombrerote lleno de remiendos, porque dice que se lo ha acabado aventándole sombrerazos a las moscas, que proliferan alrededor del presupuesto.

Le pregunté ¿ Que opina Usted de la caja de conversión? ¿Que opina de la dolarización?.

Su respuesta me dejo sumido en profundas reflexiones:

-"Qué lástima que ya no vive Abel Quezada... ¡Ese si que hubiera comentado bien el asunto!..

Mire, tal como lo veo, el problema es al revés; lo que debían hacer es platizar a los gringos, darles monedas de plata. Que la mano sienta lo que agarra... Que cuando les paguen a los braceros, les paguen en plata contante y sonante, no con vales . Que cuando compren petróleo, nos lo paguen con plata. Que regresen a la plata, porque a ellos también se les devalúa su dinero; más despacito, pero también se les devalúa ".

Suspendí la entrevista, porque en ese momento empezaba a hacer frío, y el charro Matías se metió detrás de la cortina que divide su cuarto de azotea y salió con una sudadera con el emblema de Harvard...